viernes, 4 de mayo de 2018

DE LA INEXISTENCIA DE CIERTOS CABALLEROS Y OTRAS PERPLEJIDADES

Italo Calvino

Yo, la que cuento esta historia, soy sor Teodora, religiosa de la orden de San Columbiano. Escribo en el convento, deduciendo de viejos papeles, de conversaciones oídas en el locutorio y de algún raro testimonio de gente que estaba allí. Nosotras las monjas, ocasiones para conversar con los soldados, tenemos pocas: lo que no sé trato, pues, de imaginármelo; si no, ¿cómo me las arreglaría? Y no todo, en esta historia, me resulta claro. Tenéis que ser indulgentes: somos muchachas del campo, aunque nobles, hemos vivido siempre retiradas, en castillos perdidos y después en conventos; fuera de funciones religiosas, triduos, novenas, trabajos del campo, trillas, vendimias, azotes de siervos, incestos, incendios, ahorcamientos, invasiones de ejércitos, saqueos, estupros, pestes, nosotras no hemos visto nada. ¿Qué puede saber del mundo una pobre hermana? Así pues, prosigo trabajosamente esta historia que he empezado a narrar como penitencia. Ahora Dios sabe cómo me las ingeniaré para contaros la batalla, yo que de las guerras, Dios me libre, he estado siempre lejos, y salvo los cuatro o cinco encuentros campales que se desarrollaron en la llanura bajo nuestro castillo y que de niñas seguíamos desde las almenas, entre las calderas de pez hirviendo (¡cuántos muertos insepultos se quedaban pudriéndose luego en los prados y nos los encontrábamos jugando, el verano siguiente, bajo una nube de abejorros!), de batallas, decía, yo no sé nada.

El caballero inexistente, Italo Calvino

sábado, 3 de marzo de 2018

RITUALES PARA SALIR DE LA NOCHE

La mano ubbidisce all'intelletto, Carlo Maria Mariani


Los escalones para subir son treinta y seis, de piedra, y el anciano los sube despacio, circunspecto, casi como si fuera recogiéndolos uno a uno para conducirlos hasta el primer piso: él es un pastor; ellos, sus tranquilos animales. Modesto es su nombre. Sirve en esa casa desde hace cincuenta y nueve años; es, por tanto, su sacerdote.

Al llegar al último escalón se detiene frente al amplio pasillo que se prolonga sin sorpresas ante su mirada:  a la derecha, las habitaciones cerradas de los Señores, cinco; a la izquierda, siete ventanas, cerradas con postigos de madera lacada.

Es justo el amanecer.

El anciano se detiene porque tiene una enumeración personal que debe actualizar. Lleva la cuenta de las mañanas que ha inaugurado en esa casa, siempre de la misma manera. Así que añade otra unidad que se pierde entre los millares. La cuenta es vertiginosa, pero no está preocupado: oficiar desde siempre el mismo ritual matutino le parece coherente con su trabajo, respetuoso con sus inclinaciones y típico de su destino,

Después de pasar la palma de las manos sobre la tela planchada de los pantalones en los costados, a la altura de los muslos adelanta la cabeza casi imperceptiblemente y pone en movimiento de nuevo sus pasos. Ignora las puertas de los Señores, pero al llegar a la primera ventana, a la izquierda, se detiene para abrir los postigos. Lo hace con gestos suaves y exactos. Lo repite en cada ventana, siete veces. Sólo entonces se vuelve, para juzgar la luz del amanecer que entra en haces a través de los cristales: se sabe todos los matices posibles y por su naturaleza sabe cómo será el día: puede deducir, a veces, borrosas promesas. Dado que van a fiarse de él todo el mundo, es importante la opinión que se forme.

Sol velado, suave brisa, decide. Así será.

Entonces recorre de regreso el pasillo, esta vez dedicándose a la pared antes ignorada. Abre las puertas de los Señores, una tras otra, y en voz alta anuncia el comienzo del día con una frase que repite cinco veces sin modificar ni el timbre ni la inflexión.

Buenos días. Sol velado, suave brisa.

La Esposa joven, Alessandro Baricco

domingo, 24 de diciembre de 2017

domingo, 26 de noviembre de 2017

DESEABA A LA VEZ MORIR Y VIVIR EN PARÍS

The Boulevard Montmartre on a winter morning, Camille Pissarro


Elle portait une robe de chambre tout ouverte, qui laissait voir, entre les revers à châle du corsage, une chemisette plissée avec trois boutons d'or. Sa ceinture était une cordelière à gros glands, et ses petites pantoufles de couleur grenat avaient une touffe de rubans larges, qui s'étalait sur le cou-de-pied. Elle s'était acheté un buvard, une papeterie, un porte-plume et des enveloppes, quoiqu'elle n'eût personne à qui écrire ; elle époussetait son étagère, se regardait dans la glace, prenait un livre, puis, rêvant entre les lignes, le laissait tomber sur ses genoux. Elle avait envie de faire des voyages, ou de retourner vivre à son couvent. Elle souhaitait à la fois mourir et habiter Paris.

Madame Bovary, Gustave Flaubert

sábado, 25 de noviembre de 2017

EFEMÉRIDES EN EL BARRIO DE LAS LETRAS

Lope Félix de Vega Carpio, atribuida a Eugenio Cajés


Rota barquilla mía, que arrojada
de tanta envidia y amistad fingida,
de mi paciencia por el mar regida
con remos de mi pluma y de mi espada,

una sin corte y otra mal cortada,
conservaste las fuerzas de la vida,
entre los puertos del favor rompida,
y entre las esperanzas quebrantada;

sigue tu estrella en tantos desengaños,
que quien no los creyó sin duda es loco,
ni hay enemigo vil ni amigo cierto.

Pues has pasado los mejores años,
ya para lo que queda, pues es poco,
ni tema a la mar, ni esperes puerto.

Lope de Vega

domingo, 19 de noviembre de 2017

CUANDO NOVIEMBRE DECIDIÓ HACERSE ETERNO

Nude woman seated with a japanese gown, Philip Wilson Steer


Noviembre se eterniza si faltas a tu cita
(en el Paseo de los Tristes, ¿recuerdas?)
a la hora en punto.
Es un tigre que fatiga el horizonte con su melancolía en fa sostenido menor.
Pobre bestia enferma de sombras, dice la dama de Shalott
mientras apura su taza de láudano.
Quien calló sabe. Quien habló recuerda. 

Noviembre se vuelve entonces cortesana amiga de poeta maldito
y concibe un exabrupto.
Más sombras y más melancolía.
Mendelssohn ha expirado y ahora intima con el comendador Ulloa
en los polvorientos gabinetes de la eternidad.

No pienso mencionar Père-Lachaise,
basta de referencias literarias.
Sólo es que estás tan lejos
y que noviembre se hace engendro de bestiario
a fuerza de esperar en vano.