martes, 9 de junio de 2009

SENCILLAMENTE, GRACIAS

"Anochecer desde la ventana" (Marc Chagall)



Un año ya.

El mes de junio del año 2008 supuso una fuerte ruptura en mi vida. Muchas cosas cambiaron. Esa fecha se convirtió para mí en un hito doloroso que habría de señalar para siempre un antes y un después.

En la Edad Media, en los momentos de mayor tribulación, los atrios de los monasterios resonaban con el gregoriano tosco, ascético, emotivo hasta el dolor. En cierto modo, este blog fue también una plegaria destinada a conjurar los abismos insondables, los siniestros laberintos y los indefinibles monstruos que en ellos tal vez moraban. Mis sospechas eran fundadas. No en vano Borges me había indicado algunas valiosas pistas. Y Poe. Y Baudelaire. Y eran ciertamente pavorosos.

Donde el olvido. Cernuda me prestó sin asentir ni consentir título y subtítulo: En los vastos jardines sin aurora. Triste. Y tan hermoso.

Un año ya. Mucho tiempo. Hoy, repetido en su totalidad el ciclo de las estaciones, este espacio parece haber cumplido su función. O eso creo. Tampoco importa demasiado.

Deseo, pues, manifestar mi gratitud a todas las personas que me han acompañado en esta etapa con su palabra, con su cariño, con su apoyo, con su ternura. Sin ellos no habría llegado probablemente hasta aquí. Permitan que no les diga cuánto les quiero.

Tiempo habrá tal vez de acometer nuevas empresas. Quién sabe. Pero esa será otra historia.


viernes, 5 de junio de 2009

NO HA SIDO PARA NADA

"El hijo del hombre" (René Magritte)


Si hemos dormido largo tiempo
sobre un blando lecho de flores corrompidas,
si hemos dejado pasar la vida entre las manos
sin pensar, mordiendo tan sólo unos labios extasiados,
si hemos gastado nuestras horas
en escribir historias cenicientas,
no ha sido para nada.

Quién sabe en qué nostálgico salón,
en qué improbable conjunción de dimensiones
alguien te hallará, hermano mío,
y serás para él como el hambriento perfume del jazmín;
quién sabe en qué improbable sueño
te encontrarás conmigo, sombra de una sombra,
para decir acaso alguna frase innecesaria,
para creer por un instante que estás vivo.

Si hemos amado,
si hemos besado con asombro unos ojos,
si hemos olvidado incluso cómo se sobrevive,
cómo se escribe un nombre sin dolor,
si hemos aprendido a destruir los ídolos
sin rencor y sin furia,
no ha sido para nada.