domingo, 14 de noviembre de 2010

UN PETIT DÉFI LITTÉRAIRE

Jorge Luis Borges

Mi querida amiga Pétales de fées, desde las queridas tierras de la douce France, me propone un pequeño reto literario: enumera quince escritores que te han influenciado y que conservas en tu corazón, y hazlo sin pensar demasiado.

Pues bien, este es el resultado. Evidentemente he olvidado nombres que son muy importantes para mí. Pero son precisamente estos los primeros que han acudido a mi memoria. Siempre es misterioso el olvido. También la memoria.

Charles Baudelaire
Edgar Allan Poe
Leo Tolstoi
Honoré de Balzac
Jorge Luis Borges
Federico García Lorca
Miguel de Cervantes
Luis Cernuda
Vicente Aleixandre
Victor Hugo
Benito Pérez Galdós
Gabriel García Márquez
Oscar Wilde
Jane Austen
Thomas Mann

Me gustaría invitar a este pequeño divertimento a algunos amigos: Princesa Nadie, Mayte Dalianegra, Mer, Índigo, Bohemia, Nébula y Meryone (sé que odias estas cosas, niñita, pero me da igual porque te quiero; además, te envío besos con profiteroles, y eso debería otorgarme ciertos privilegios).

sábado, 13 de noviembre de 2010

ADIÓS, BERLANGA

Luis García Berlanga


Genial, irónico, mediterráneo, fetichista, erotómano, apasionado, tierno. Supo hacer el milagro de crear belleza en el sórdido crisol de un país que sentía en blanco y negro.

El dolor me jode, decía, pero morirme me jode más.

Hasta siempre, Berlanga.

sábado, 6 de noviembre de 2010

SEIS DE NOVIEMBRE EN MI VENTANA

"Mujer con mandolina" (Pablo Ruiz Picasso)


Soy tarde de noviembre aunque nadie me crea. Noviembre mata, como ayer. Y el alba sigue faltando a su cita.

viernes, 5 de noviembre de 2010

MADAME NADEZHDA

Piotr Ilitch Tchaikovsky

Piotr Ilitch Tchaikovsky mantuvo durante trece años un intenso y apasionado idilio epistolar con Madame Nadezhda von Meck, aristócrata rusa bastante mayor que el compositor. Dama refinada y ferviente melómana, asumió un curioso mecenazgo con respecto al compositor. Gracias a su generosidad, Tchaikovsky pudo dedicar todas sus energías a la composición. En muestra de gratitud le dedicó su cuarta sinfonía en fa menor, a la que, afectuosamente, denominaban "nuestra sinfonía". La condición que siempre impuso la enigmática condesa fue que no deberían conocerse personalmente.

Salvando las distancias, es el antecedente más ilustre y hermoso que conozco de algo tan extendido hoy como los amores platónicos virtuales.