lunes, 29 de diciembre de 2014

DIVAGACIONES EN LA CALLE DE VÁLGAME DIOS

"The city that never was" (Martin Copertari)


Debe ser cosa del solsticio (de ti, digo) porque los nombres de las calles cobran sentido y es todo Lope, Valle, Galdós. El Madrid de los Austrias se torna confortable y poético a un tiempo (sí, ya sé que suena ridículo, qué quieres que le haga) y susurro a las nubes hasta pronto (a ti, digo) mientras la escarcha coloniza tu sexo una vez más. Debe ser cosa del solsticio (miento). Tú me entiendes.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

ONCE DE NIEVE EN NINGÚN RELOJ

"The love couple" (Odd Nerdrum)

Ya sé. Lo sé bien. Este no es el gabinete donde el siglo XVIII agoniza quedamente. Lo sé, no paras de recordármelo. Tampoco el zaguán del año 80 y pico, no insistas, ya lo sé. Esta nieve no es la nieve de aquella tarde cuando obcecado recorrí todas las tiendas de música de la ciudad para encontrar una partitura de Brahms. Nunca son las once. Al menos esas once, yo qué sé. Pero podríamos hacer un trato. Digo yo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LA AMADA QUE NO CESA

"To the return of times lost" (Charles-Amable Lenoir)


Se dice que entre los papeles de Ludwig van Beethoven nadie logró identificar las huellas de la amada inmortal. Se dice que nunca existió o, lo que viene a ser una mayor afrenta si cabe, que fue pura creación literaria de un espíritu atormentado en el siglo del Sturm und Drang. Nada de eso importa en realidad. Tú sabes que fuiste, que eres, que serás siempre. (Lo sabes, ¿verdad?)

domingo, 16 de noviembre de 2014

DE LA HERMOSA LUNA

"Mort de Sapho" (Gustave Moreau)


Las estrellas, en derredor de una hermosa luna, revelan de nuevo el brillo resplandeciente de su aura, cuando en toda su plenitud alumbra intensamente sobre la oscura tierra.

Safo de Mitilene

domingo, 26 de octubre de 2014

LA NOCHE (YA NO) TIENE TUS OJOS

Edvard Munch


¿Qué hacer cuando los tigres lamen sus heridas y la sombra duele como una miríada de insectos enloquecidos? La ciudad se olvida de sus calles, se hace siniestra como una vieja hetaira babilónica mostrando sus tetas sacrosantas. Sólo queda recurrir a las vestales, fantasmas de fantasmas hechos de lienzo purísimo y polvo. Y es que la noche ya no tiene rostro. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

HOY TAMPOCO HA LLOVIDO EN MI ZAGUÁN

"Gioventù" (Eliseu Visconti)


Los mil rostros airados de las gárgolas
repiten un nombre sin sentido
mientras copulan jocosas
como perros en la madrugada
azules perros siniestros
en las tristísimas aceras
pero tú callas 
siempre callas
y matas


domingo, 10 de agosto de 2014

NOCTURNO EN GAUDÍ

Vidriera de la Casa Batlló (Antoni Gaudí)


Descienda cascada de azules improbables
prestados del océano, dijo,
y así fue.

Sueño bastardo de un matemático converso
(lo sé, lo sé, hablo de mí)
que adora los vientres dorados de las muchachas
y ensaya expresarlos en axiomas.
Pero la realidad turbia se impone
en el sueño.

Azules enarmonías que se funden en verde
y es la escalera de Jacob
líquida, masturbadora, siniestra,
o es el agua salada y silenciosa
que nos atrae en simas de soledad abisal.

Sólo tú eres culpable de tus jodidas sinestesias.
Y de otras cosas.


domingo, 20 de julio de 2014

lunes, 14 de julio de 2014

REGRESSUS AD INFINITUM

"The Muse" (Jeremy Mann)


No recuerdo si la encontré yo o fue alguien que hurgaba en la teoría platónica de las formas. Debió ser más bien bajo la herrumbre enfermiza de los malditos, vapores de absenta y relicarios, quién sabe. Viene a ser igual. La carne se turba con meras hipótesis mientras muere sin saber. Eso es todo.  

sábado, 28 de junio de 2014

ANÉMONAS TURBADORAS

"Cléopatre essayant des poisons sur des condamnés à mort" (Alexandre Cabanel)


La anémona que puebla tus sueños
no pregunta si queremos sombra o muerte,
orgasmo o consumación,
silencio o dorada plenitud.
Muerde tu sexo con mis ganas
y susurra con mi voz.
Luego, en sus besos de puta babilónica,
adivino el sabor de tu cuerpo
y ensayo todos tus dulcísimos venenos.

sábado, 14 de junio de 2014

EN EL CAMINO DE EMAÚS

"Soledad" (Paul Delvaux)


Pero así somos, utilizamos un montón de palabras cuyo significado no conocemos y una de ellas es la palabra dolor. Otra es la palabra muerte. Por eso no nos fue posible tener los ojos de Andre y mirar el agua negra, desde el puente, como la había visto ella. Ella, que procede en cambio de un mundo sin cautelas, en el que la humana aventura no discurre al socaire de la normalidad, sino que va dando bandazos, hasta abarcar toda palabra lejana, por muy afilada que esté y, la primera de todas ellas, la que nombra el morir. En sus familias a menudo se mueren sin esperar la vejez, como impacientes, y es tal su familiaridad con la palabra muerte que no suele ser raro que en su reciente pasado se cuente con la existencia de un tío, una hermana, un sobrino, al que alguien mató —o que mató  a alguien. Nosotros nos morimos; de vez en cuando, ellos son asesinos o asesinados. Si intento explicar la fractura de casta que nos separa de ellos, nada me parece más exacto que referirme a lo que los hace irremediablemente distintos y aparentemente superiores el contar con destinos trágicos. Una cierta capacidad de destino y, en particular, de destinos trágicos. Mientras que nosotros, en cambio, lo correcto sería decir que no nos podemos permitir lo trágico, tal vez ni siquiera un destino, nuestros padres y nuestras madres dirían que  no nos lo podemos permitir.  Por eso tenemos tías en silla de ruedas debido a sobrevenidos ataques de apoplejía que babean educadamente y miran la televisión. En cambio, en las familias de esa gente, abuelos en trajes cortados a medida cuelgan trágicos de vigas de las que se colgaron debido a sobrevenidos desastres financieros. De la misma manera que puede ocurrir que hayan encontrado un día al primo con la cabeza abierta por un golpe bien asestado, inferido de arriba abajo, en la cornisa de un apartamento florentino el arma homicida: una estatuilla helenística que representa la Templanza. Nosotros, en cambio, tenemos abuelos que viven eternamente: se encaminan, todos los domingos, incluso el último antes de morir, a la misma pastelería, a la misma hora, para comprar las mismas pastas. Contamos con destinos mesurados, como si fueran consecuencia de un misterioso precepto de economía doméstica. Así, cincelados fuera de lo trágico, recibimos como herencia la bisutería del drama junto al oro cequí de la fantasía. Eso nos hará para siempre menores, privados e inasibles. 

Pero Andre procede de ese mundo, y cuando miró el agua oscura vio pasar un río cuyas fuentes conocía desde que era pequeña. Como empezamos a entender, toda una red de muertos tejió la suya y en la suya se prolonga la urdimbre de una única muerte, labrada en el telar de sus privilegios. Y así había superado ella la barandilla de hierro, cuando nosotros a duras penas conseguíamos asomarnos un poco sobre el cieno negro. Se había dejado caer.

Emaús, Alessandro Baricco

jueves, 29 de mayo de 2014

MATERIA DE SUEÑOS

Federico García Lorca


Te (me) deshaces en la huerta de San Vicente, allí donde la vega se viste de luna y las acequias recogen el tierno llanto de los cocodrilos desconsolados; donde los niños muertos conservan una veleta morada en el espacio que un día ocupó el corazón; donde la alegre humedad de los besos hace enloquecer los magnolios a la hora del té. La tarde de mayo se engalana como una hetaira o un arcángel andrógino, nunca se sabrá a ciencia cierta. Y tú te transformas en una dulce flor carnívora que me devora en incalculados y devastadores rituales paganos.

sábado, 24 de mayo de 2014

TÚ PASAS Y LA VIDA

Odd Nerdrum


Compañeros de viaje. Gil de Biedma. De nuevo. Siempre. Hoy quiero darme un baño de autenticidad, de palabras de verdad, hondas, sin estridencias. No necesariamente bonitas. O sí. Porque de cuando en cuando la poesía debe ser una forma de ver y respirar. Vals de aniversario.


Nada hay tan dulce como una habitación 
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado, 
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo, 
y parejas dudosas y algún niño con ganglios, 

si no es esta ligera sensación 
de irrealidad. Algo como el verano 
en casa de mis padres, hace tiempo, 
como viajes en tren por la noche. Te llamo 
 
para decir que no te digo nada 
que tu ya no conozcas, o si acaso 
para besarte vagamente 
los mismos labios. 

Has dejado el balcón. 
Ha oscurecido el cuarto 
mientras que nos miramos tiernamente, incómodos 
de no sentir el peso de tres años. 

Todo es igual, parece 
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico, 
que los silencios ponen en la boca, 
posiblemente induce a equivocarnos 

en nuestros sentimientos. Pero no 
sin alguna reserva, porque por debajo 
algo tira más fuerte y es (para decirlo 
quizá de un modo menos inexacto) 

difícil recordar que nos queremos, 
si no es con cierta imprecisión, y el sábado, 
que es hoy, queda tan cerca 
de ayer, a última hora y de pasado 

mañana 
por la mañana… 


Vals de aniversario, Jaime Gil de Biedma

sábado, 17 de mayo de 2014

TIERNOS PAISAJES EN EL CREPÚSCULO

Pietro Annigoni

Me gusta pasear los cementerios con ojos de niño sorprendido. Un libro ayuda. Si es poesía francesa no se puede pedir más. Si en un renovado golpe de fortuna una joven ávida de Poe descuida su delicado cuello (desdichada, tal vez su corazón se acelera pensando novias sin pulso en fríos panteones incestuosos), entonces, después de todo, la tarde no habrá sido para nada.


domingo, 11 de mayo de 2014

YA DIJE QUE NO DEBERÍAMOS

Una recreación sobre la "Ofelia" de John Everett Millais


No deberíamos hablar de Ofelia. Ni siquiera para decir que flota como un gran lirio, esa turbadora y magnética ocurrencia de Rimbaud. El misterio pertenece a otros que tal vez usaron nuestros nombres pero que ya no son. Sí. La locura acecha en los desvanes olvidados como una flor letal. Y el pálido fantasma de Ofelia, velero insomne, seguirá vagando durante siglos sobre un lecho de estrellas irreales. No deberíamos. Pero mirad sólo un instante los nenúfares que surgen de sus pechos. Mirad tan solo la sonrisa (¿lo es realmente?) que anima sus labios y os invita a morderlos. Pero recordad: el misterio ya no os pertenece. 

jueves, 1 de mayo de 2014

ESTABA ESCRITO

Andrei Remnev

¿Cuántas vidas hace? ¿Tres, cuatro? Chéjov no faltó nunca, creo. Tampoco el queso de camembert ni un vino decente. Lo recuerdo muy bien. Era febrero. O tal vez septiembre. Lo recuerdo como si fuera ayer. Todos percibieron que estaba sucediendo lo que fatalmente tenía que pasar. Lo que estaba anunciado desde las estrellas. Denle un poco de agua, que se está poniendo morado, aventuró un caballero del Santo Grial sin reparar aún en que su cabalgadura estercolaba con la mayor indiferencia la alfombra persa. Una señora se llevó el dedo izquierdo al pezón derecho. Nadie supo interpretar este gesto, pero todos presintieron que estaba a punto de suceder algo extraordinario.

miércoles, 23 de abril de 2014

ARS AMANDI

"Le bel été au Luxembourg" (Francine van Hove)


Os amo. A todos sin distinción. Libros famélicos de una improbable cuesta de Moyano, intemporales casetas en la carrera del Genil o Bibarrambla, ediciones vírgenes de las tragedias griegas en los sótanos de la Biblioteca Pública del Salón, novelas ejemplares y versos pecaminosos, Cervantes, Lope, qué se yo, turgentes opera omnia de Balzac, complicidad reconfortante en cuentos de Borges felizmente reencontrados en una cafetería de Tarragona (cuando eso era todavía posible), Galdós irredento y condenado a sombras, Flaubert, Tolstoi, Stendhal, Dumas (sí, he dicho Dumas), tomos voluptuosos de Baudelaire, muerte embotellada con preciosa caligrafía de Poe, libros untuosos como lomo de gato en celo, poetas antiguos y nuevos y novísimos, malditos todos, cabrones adorables. Os amo.

sábado, 19 de abril de 2014

19 DE ABRIL

"El sueño del caballero II" (Mikel Olazábal)


Postrimerías, rancios gabinetes abandonados a la hora incierta de las brujas en alguna calleja del Barrio de las Letras. Deberíamos ser ahí, en el sentido más profundamente heideggeriano del término, ser y estar (yacer) arrojados en (olvidados por) el mundo. El resto es prosa prescindible. Y predecible. Excepto Lope y los fantasmas del Prado con los que intimamos a ratos. Y los ecos de Galdós y Valle. Poco más. Excepto tú (desnuda y apremiante) en los laberintos abisales de la siesta. Tú (irreverente) profanando minuciosamente los oficios de tinieblas. (Amor, hazlo de una jodida vez y para siempre.)

Dado el día de la fecha en este año de gracia, lejos de la villa y corte.

viernes, 18 de abril de 2014

UN MUNDO POR NOMBRAR

Gabriel García Márquez


Entonces empezó el viento, tibio, incipiente, lleno de voces del pasado, de murmullos de geranios antiguos, de suspiros de desengaños anteriores a las nostalgias más tenaces. No lo advirtió porque en aquel momento estaba descubriendo los primeros indicios de su ser, en un abuelo concupiscente que se dejaba arrastrar por la frivolidad a través de un páramo alucinado, en busca de una mujer hermosa a quien no haría feliz. Aureliano lo reconoció, persiguió los caminos ocultos de su descendencia, y encontró el instante de su propia concepción entre los alacranes y las mariposas amarillas de un baño crepuscular, donde un menestral saciaba su lujuria con una mujer que se le entregaba por rebeldía. Estaba tan absorto, que no sintió tampoco la segunda arremetida del viento, cuya potencia ciclónica arrancó de los quicios las puertas y las ventanas, descuajó el techo de la galería oriental y desarraigó los cimientos. Sólo entonces descubrió que Amaranta Úrsula no era su hermana, sino su tía, y que Francis Drake había asaltado a Riohacha solamente para que ellos pudieran buscarse por los laberintos más intrincados de la sangre, hasta engendrar el animal mitológico que había de poner término a la estirpe. Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la cólera del huracán bíblico, cuando Aureliano saltó once páginas para no perder el tiempo en hechos demasiado conocidos, y empezó a descifrar el instante que estaba viviendo, descifrándolo a medida que lo vivía, profetizándose a sí mismo en el acto de descifrar la última página de los pergaminos, como si se estuviera viendo en un espejo hablado. Entonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte. Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra. 

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

lunes, 31 de marzo de 2014

CEREMONIAL DE LA OSCURA CONFUSIÓN

"La liseuse" (Marie-Augustin Zwiller)


Escribe cartas a ninguna parte en un papel ajado porque los días no perdonan o acaso en pergamino amasado con flores de loto tan venenosas para la memoria como aquella copa ¿recuerdas? deliciosa y fatal aunque tal vez eran tus labios escribe cartas e innecesarios memoriales de cosas que nunca sucedieron o eran polvo entre los dedos pero no faltan recursos literarios rasgados sobre las hojas de papiro o sobre un órgano vivo y palpitante aún tal vez mío o suyo quién sabe y el cielo tan azul que aún no se ha percatado de que ya nada es que tú no lees y él no escribe

domingo, 9 de marzo de 2014

EPIFANÍAS DEMASIADO PROFANAS

"El beso de la Esfinge", detalle (Franz von Stuck)


Y sí, mi pequeña loquita,
eres tú quien mueve los planetas,
tú quien pone a los dioses a la hora infame de la ambrosía,
tú quien deconstruye la poesía
si te corres como una loca sobre un oxímoron,
pongo por caso.
Yo afirmo que son tus muslos los que corrompen los cuartetos de Beethoven
y los desfallecidos argumentos de los escolásticos,
tu sexo quien profanó los cimientos del sacro imperio romano germánico.
Y de ello doy fe a los efectos que procedan
en la ciudad de la locura
bajo el imperio de tus labios.
Firmado, yo.


jueves, 6 de marzo de 2014

NO OLVIDES ESCRIBIR CUANDO LLEGUES

Leopoldo María Panero


Seguramente te debemos la locura. La tierra te sea leve.


EL LOCO

He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que  mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.

Leopoldo María Panero

domingo, 16 de febrero de 2014

OTRAS LLUVIAS

"El nacimiento de Venus" (Odilon Redon)


El día comienza sin nosotros aunque tal vez es sólo un desajuste de coordenadas y la lluvia de hoy bien puede ser ajena créeme que no duele más allá del límite establecido por el buen gusto en todo caso no iba a decirlo no al menos sin el torpe manejo de algún recurso literario porque tu cuerpo ahora duerme lejos y febrero es otra vez la hedionda maldición que suele por eso la mañana se antoja un triste juguete roto sin memoria

miércoles, 22 de enero de 2014

BALADA DE LOS COCODRILOS AMANTES

Daria Petrilli


Y ahora echo en falta el tierno rumor de los cocodrilos amándose
di ternuras con dientes afilados
tú que conoces el secreto de cómo lacerar un corazón con garras lentas
di lo que nadie ha sabido o querido
porque no es fácil amar hasta aniquilar la conciencia
mientras suena Bach Erbarme dich mein Gott
y no pido que te apiades sino que derrames los cálices
sobre manteles impolutos
porque los cocodrilos saben ser tiernos
cuando devoran la soledad a la hora del té
leyendo tal vez a Chesterton

miércoles, 1 de enero de 2014

ENCORE TUMBLR

Felice Casorati


Una vez más y siempre, Tumblr. Inventario de laberintos y quimeras. No es difícil imaginar las obsesiones que aguardan al sufrido lector a lo largo de sus intrincadas galerías. Todo cambia, todo permanece. Aciertan. Pero compruébenlo por sí mismos. Tumblr sigue siendo bonito.

Y sí, esto era previsible. Muy previsible.