jueves, 29 de mayo de 2014

MATERIA DE SUEÑOS

Federico García Lorca


Te (me) deshaces en la huerta de San Vicente, allí donde la vega se viste de luna y las acequias recogen el tierno llanto de los cocodrilos desconsolados; donde los niños muertos conservan una veleta morada en el espacio que un día ocupó el corazón; donde la alegre humedad de los besos hace enloquecer los magnolios a la hora del té. La tarde de mayo se engalana como una hetaira o un arcángel andrógino, nunca se sabrá a ciencia cierta. Y tú te transformas en una dulce flor carnívora que me devora en incalculados y devastadores rituales paganos.

sábado, 24 de mayo de 2014

TÚ PASAS Y LA VIDA

Odd Nerdrum


Compañeros de viaje. Gil de Biedma. De nuevo. Siempre. Hoy quiero darme un baño de autenticidad, de palabras de verdad, hondas, sin estridencias. No necesariamente bonitas. O sí. Porque de cuando en cuando la poesía debe ser una forma de ver y respirar. Vals de aniversario.


Nada hay tan dulce como una habitación 
para dos, cuando ya no nos queremos demasiado, 
fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo, 
y parejas dudosas y algún niño con ganglios, 

si no es esta ligera sensación 
de irrealidad. Algo como el verano 
en casa de mis padres, hace tiempo, 
como viajes en tren por la noche. Te llamo 
 
para decir que no te digo nada 
que tu ya no conozcas, o si acaso 
para besarte vagamente 
los mismos labios. 

Has dejado el balcón. 
Ha oscurecido el cuarto 
mientras que nos miramos tiernamente, incómodos 
de no sentir el peso de tres años. 

Todo es igual, parece 
que no fue ayer. Y este sabor nostálgico, 
que los silencios ponen en la boca, 
posiblemente induce a equivocarnos 

en nuestros sentimientos. Pero no 
sin alguna reserva, porque por debajo 
algo tira más fuerte y es (para decirlo 
quizá de un modo menos inexacto) 

difícil recordar que nos queremos, 
si no es con cierta imprecisión, y el sábado, 
que es hoy, queda tan cerca 
de ayer, a última hora y de pasado 

mañana 
por la mañana… 


Vals de aniversario, Jaime Gil de Biedma

sábado, 17 de mayo de 2014

TIERNOS PAISAJES EN EL CREPÚSCULO

Pietro Annigoni

Me gusta pasear los cementerios con ojos de niño sorprendido. Un libro ayuda. Si es poesía francesa no se puede pedir más. Si en un renovado golpe de fortuna una joven ávida de Poe descuida su delicado cuello (desdichada, tal vez su corazón se acelera pensando novias sin pulso en fríos panteones incestuosos), entonces, después de todo, la tarde no habrá sido para nada.


domingo, 11 de mayo de 2014

YA DIJE QUE NO DEBERÍAMOS

Una recreación sobre la "Ofelia" de John Everett Millais


No deberíamos hablar de Ofelia. Ni siquiera para decir que flota como un gran lirio, esa turbadora y magnética ocurrencia de Rimbaud. El misterio pertenece a otros que tal vez usaron nuestros nombres pero que ya no son. Sí. La locura acecha en los desvanes olvidados como una flor letal. Y el pálido fantasma de Ofelia, velero insomne, seguirá vagando durante siglos sobre un lecho de estrellas irreales. No deberíamos. Pero mirad sólo un instante los nenúfares que surgen de sus pechos. Mirad tan solo la sonrisa (¿lo es realmente?) que anima sus labios y os invita a morderlos. Pero recordad: el misterio ya no os pertenece. 

jueves, 1 de mayo de 2014

ESTABA ESCRITO

Andrei Remnev

¿Cuántas vidas hace? ¿Tres, cuatro? Chéjov no faltó nunca, creo. Tampoco el queso de camembert ni un vino decente. Lo recuerdo muy bien. Era febrero. O tal vez septiembre. Lo recuerdo como si fuera ayer. Todos percibieron que estaba sucediendo lo que fatalmente tenía que pasar. Lo que estaba anunciado desde las estrellas. Denle un poco de agua, que se está poniendo morado, aventuró un caballero del Santo Grial sin reparar aún en que su cabalgadura estercolaba con la mayor indiferencia la alfombra persa. Una señora se llevó el dedo izquierdo al pezón derecho. Nadie supo interpretar este gesto, pero todos presintieron que estaba a punto de suceder algo extraordinario.