domingo, 10 de agosto de 2014

NOCTURNO EN GAUDÍ

Vidriera de la Casa Batlló (Antoni Gaudí)


Descienda cascada de azules improbables
prestados del océano, dijo,
y así fue.

Sueño bastardo de un matemático converso
(lo sé, lo sé, hablo de mí)
que adora los vientres dorados de las muchachas
y ensaya expresarlos en axiomas.
Pero la realidad turbia se impone
en el sueño.

Azules enarmonías que se funden en verde
y es la escalera de Jacob
líquida, masturbadora, siniestra,
o es el agua salada y silenciosa
que nos atrae en simas de soledad abisal.

Sólo tú eres culpable de tus jodidas sinestesias.
Y de otras cosas.